Desde luego si uno tiene prisa por ver que pasen cosas, mejor que no vaya a ver esta película. Le resultará desesperadamente lenta, sin acción, que no pasa nada. Un muermo, vamos. Y es que la película es del género contemplativo minimalista, que a lo mejor es lo mismo, pero implica otra forma de verla . Desde luego, durante los dos primeros tercios no pasa demasiado, casi diríamos que vemos crecer si no la hierba, sí el maíz. Por no haber, no hay ni palabras. Apenas dos o tres frases en todo este tiempo. Pero esto puede ser una vitud cinematográfica: todo se dice con las imágenes (la isla, la niebla, el agua, la noche...) y con los movimientos de cámara (primeros planos, planos generales, travellings, picados y contrapicados...) suficientes no solo para contar una historia, sino para transmitir emociones. De tal forma que cuando llega el último tercio de la película y hay momentos de tensión dramática y hasta de suspense, nos sentimos implicados. Al final todo se precipita, pasa lo que tiene que pasar, de un modo natural, pero implacable.
jueves, 19 de noviembre de 2015
Corn Island
Desde luego si uno tiene prisa por ver que pasen cosas, mejor que no vaya a ver esta película. Le resultará desesperadamente lenta, sin acción, que no pasa nada. Un muermo, vamos. Y es que la película es del género contemplativo minimalista, que a lo mejor es lo mismo, pero implica otra forma de verla . Desde luego, durante los dos primeros tercios no pasa demasiado, casi diríamos que vemos crecer si no la hierba, sí el maíz. Por no haber, no hay ni palabras. Apenas dos o tres frases en todo este tiempo. Pero esto puede ser una vitud cinematográfica: todo se dice con las imágenes (la isla, la niebla, el agua, la noche...) y con los movimientos de cámara (primeros planos, planos generales, travellings, picados y contrapicados...) suficientes no solo para contar una historia, sino para transmitir emociones. De tal forma que cuando llega el último tercio de la película y hay momentos de tensión dramática y hasta de suspense, nos sentimos implicados. Al final todo se precipita, pasa lo que tiene que pasar, de un modo natural, pero implacable.
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